INTENTAR MOSTRAR AL MUNDO ALGO QUE NO SOMOS NO SÓLO NO FUNCIONA A LARGO PLAZO, SINO QUE ADEMÁS NOS EMPOBRECE

Los condicionantes que cada uno de nosotros vive y siente día a día dejan huella; se conformar en una áurea que conmuta con nuestras propias células; condicionantes que, etapa a etapa, hemos ido incluso aceptando e integrando como parte normal de nuestro ser, de nuestras sensaciones, emociones en definitiva, de nuestra manera de interpretar el mundo.

«Ser auténtico es pensar y actuar de acuerdo con lo que verdaderamente eres, de manera  honesta y sin disfraces» GM PYME

En el fondo, todos somos conscientes de que algo de ese “YO” lo hemos perdido en el camino, y no pasa nada; si fue necesario deshacerse de algunas experiencias, sensaciones y emociones que vivimos a lo largo de nuestra vida, seguro que fue por alguna razón más que justificada. Y es que muchos, por miles de razones, evitamos o simplemente abandonamos muchos aspectos de nuestra vida: aficiones, amigos, empresas, familiares, etc.,  con único fin:  facilitar nuestra adaptación al entorno. Y que el lector no me mal interprete, sin duda la capacidad de adaptación en nuestros tiempos es  una gran competencia, que debemos entrenar y potenciar, pero estará de acuerdo conmigo, que no a cualquier precio.

Es por ello que debemos replantearnos si  dejamos  en el camino aspectos importantes que te definen como persona, como ser, como profesional, y que esta pérdida parcial de tu identidad no te deja ser tal y como tu quieres ser. Es un proceso de protección que todos los humanos practicamos casi a diario y que no se trata más que  ponernos máscaras, que sin ser buenas o malas, tan sólo nos ayudan a no brillar con naturalidad y a no sacar lo mejor de nosotros mismos.

Y sí, caretas las tenemos todos, y de todos los colores, marcas, formatos, temáticas; de verano de invierno, de comunidad de vecinos, de llevar los niños al cole, en fin no me quiero extender, pero resumiríamos en que hay muchos elementos preciosos de nuestra ESENCIA que no dejamos fluir y por tanto no nos dejan vivir desde la autenticidad. Tan sólo debemos ser conscientes de que las llevamos para poder dar un paso al frente y poder gestionarlas.

Estoy convencida de que si un 10% de los líderes (managers, emprendedor@s, educador@s, entrenador@s, padres, etc.), supieran dar este simple paso, el de ser uno mismo, la mayoría de las situaciones adversas en nuestra sociedad tomarían otro prisma totalmente diferente. Estamos tan «preocupados» en aparentar para encajar y no desentonar, que nos olvidamos de vivir nuestra propia vida, si la TUYA!!!

“Sé tu mismo, el resto del papeles están ya cogidos» Oscar Wilde 

Siendo uno mismo, no es que vayas a ser el mejor en una determinada disciplina o sí; lo que te garantizo es que vas a vivir con otra intensidad y pasión todo lo que haces, porque la capacidad de readaptación o incluso camuflaje, no será necesaria al usar tus recursos naturales y originales.  La  autenticidad no es más ni menos que una actitud, una actitud ante la vida, tu vida; una actitud ante el entorno, a como decidimos interactuar con él.

¿Te atreves a formar parte de esos pocos o muchos que ya hemos realizado ese proceso de atención plena y que nos ha permitido sacar la mejor versión de nosotros?

Permítenos acompañarte en el camino, e inicia un proceso único de transformación.